Elecciones europeas de 2019: Los socialistas españoles confirman su éxito

Tras su victoria en las elecciones legislativas, Pedro Sánchez amplió la brecha con la derecha, mientras que la extrema derecha cayó.
Para Pedro Sánchez, el objetivo era transformar la prueba, tras su victoria en las elecciones parlamentarias del 28 de abril. Misión cumplida para el Presidente en funciones del Gobierno español y líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE): con el 32,8% de los votos, los socialistas consiguieron una gran victoria en las elecciones europeas, con una participación de 18 puntos más que en 2014 (64,3%) gracias a las elecciones locales y regionales simultáneas.

Mejor aún, los 20 escaños que obtuvieron les dan una posición fuerte en la familia de los socialdemócratas europeos. En Estrasburgo, los socialistas españoles representarán a “la delegación más importante”, se congratuló al escuchar al Sr. Sánchez, que insistió en “el orgullo y la enorme responsabilidad de construir una Europa más social, (…) una Europa que proteja mediante el fortalecimiento de las políticas redistributivas y la dignidad de los trabajadores”. Su lista, encabezada por el Ministro de Asuntos Exteriores y ex Presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, no solo amplía el éxito del 28 de abril (28,7%), sino que amplía la brecha con el Partido Popular (PP, derecha).

Con un 20,1% de los votos, casi tres millones menos que el PSOE, el PP se mostró satisfecho, visiblemente aliviado de no perder su posición dominante en la derecha. El partido liberal Ciudadanos estaba convencido de que podía superarlo. Se mantuvo alejado de ella. Con un 12,2% de los votos, su decepcionante resultado atestigua el fracaso de su cambio estratégico hacia el derecho a disputar su lugar en el PP: pierde tres puntos en comparación con las elecciones de abril.
La extrema derecha no está mejorando. Con un 6,2% de los votos, cuatro puntos menos que en las elecciones legislativas, Vox cayó tan rápido como había subido. En ambos casos, el PP logró recuperar algunos de los electores que estas formaciones le habían quitado. “Mañana, todo comienza”, dijo su presidente, el joven Pablo Casado, en una improvisada escena de última hora frente a la sede del partido. El PP ha comenzado el ascenso! »

Las elecciones refuerzan así los dos principales partidos tradicionales contra los partidos jóvenes que han sacudido el sistema bipartidista en los últimos años. Esto es aún más evidente para el PSOE, cuyo ascenso se produce a expensas de la izquierda radical Podemos.

Con el 10% de los votos, la coalición de Unidas Podemos, entre los neocomunistas y Podemos, pierde ocho puntos en comparación con la suma de los votos que obtuvieron, por separado, en 2014. El Secretario General, Pablo Iglesias, optó por el silencio ante estos malos resultados. La bofetada es tanto más dolorosa cuanto que el éxito relativo de la escisión de Mas Madrid, liderada por el ex número dos del partido, Iñigo Errejon, le implica directamente. El Sr. Errejon entró con fuerza en las Cortes de Madrid, con el 14,6% de los votos, contra el 5,5% de Podemos.

La caída de Podemos no es del todo para complacer al PSOE, que pierde en muchos lugares un aliado útil para complementar sus mayorías. En las elecciones locales, se impuso en diez de las doce regiones en juego el domingo. Sin embargo, aparte de Extremadura y Castilla-La Mancha, donde obtuvieron la mayoría absoluta, los socialistas dependen de posibles alianzas postelectorales. Si quieren gobernar fácilmente Asturias, Baleares y La Rioja, gracias a los acuerdos con lo que queda de Podemos, tendrán que convencer a los ciudadanos si quieren mantener Aragón o destronar a los conservadores de Castilla y León, que han estado en el poder durante treinta y dos años.

Los socialistas ya han abandonado la región de Madrid, donde el PP gobierna desde hace 24 años. Este feudo conservador casi cambió a la izquierda. Pero, finalmente, debido a una débil movilización de los votantes de izquierda y a la división de Podemos, el PP debería conservar el poder, si está de acuerdo con Ciudadanos y Vox, como lo hizo en Andalucía en diciembre de 2018.

Pedro Sánchez puede haber reclamado la “responsabilidad” de los liberales de “no basar la posibilidad de gobernar en un partido de extrema derecha”, y el “malentendido” que esta decisión provocará entre sus aliados del grupo político ALDE en el Parlamento Europeo -en primer lugar, la República en marcha-, su candidato celebró los resultados con euforia. “Ciudadanos entrará en el gobierno[de Madrid] y demostrará que puede manejarse mejor que otros”, dijo Ignacio Aguado, el líder de la lista de la región.

El rompecabezas catalán

Lo mismo ocurre con el Ayuntamiento de Madrid, donde, aunque ha tomado la iniciativa, la ex jueza Manuela Carmena, símbolo de los “Ayuntamientos del Cambio”, estos municipios ganados por plataformas de la sociedad civil y el movimiento Indignés en 2015, deberían ceder el paso al conservador José Luis Martínez-Almeida. Con la condición, también aquí, de que el PP y Ciudadanos unan sus fuerzas con la extrema derecha….

En cuanto a los partidos independentistas catalanes, seguramente provocarán un nuevo rompecabezas político-judicial en el gobierno. El líder de la Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), Oriol Junqueras, que lleva más de un año y medio en prisión preventiva y está siendo juzgado por el Tribunal Supremo por el intento de secesión de octubre de 2017, ha sido elegido miembro del Parlamento Europeo. Al igual que el ex presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, y el ex consejero de Sanidad, Toni Comin, que se había instalado en Bélgica para escapar de la justicia española.

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