No hay justicia para la masacre de estudiantes: caso presentado por tercera vez

Después de tres años, no hay delincuentes. La investigación sobre la muerte de 13 estudiantes Erasmus, siete de los cuales eran italianos, sigue en curso debido al accidente en Cataluña del autobús en el que viajaban el 20 de marzo de 2016. La justicia española volvió a cerrar el caso, el tercero. Sin embargo, las familias no ceden y están listas para una nueva apelación.

“Ya hemos dado un impulso a los abogados españoles para que apelen contra esta nueva presentación de la investigación”, explica el abogado Stefano Bartoli, que asiste a la familia de Lucrezia Borghi, la estudiante que vivía en Greve in Chianti (Florencia). El abogado señala, entre otras cosas, que el caso fue presentado por el juez de instrucción del Tribunal de Amposta que, anteriormente, ya había ordenado una primera presentación. “Hizo una medida idéntica a la anterior, de hecho esta vez más estricta.

Todo ello, continúa el mismo abogado, “sin tener en cuenta las indicaciones” del Tribunal de Tarragona, que, en junio de 2018, aceptando otro recurso interpuesto por los padres de las víctimas “había ordenado nuevas investigaciones. Ahora “mis asistentes y yo mismo estamos conmocionados e incrédulos por este nuevo archivo que también hace caso omiso de las indicaciones de un cuerpo superior. Entre otras cosas, se desprende que el juez de Amposta decidió no reabrir el juicio porque “no hay condiciones”, como se desprende de los motivos de la presentación.

Sin embargo, las familias de los estudiantes a lo largo de los años han dado importantes sugerencias para contribuir a la investigación, incluso con respecto al conductor del autobús y la organización de la empresa de transporte, sobre la base de los hallazgos técnicos y la información que pudieron encontrar. “Siento rabia y dolor”, dice la abogada Cinzia Zanaboni, de la familia de Elena Maestrini, que vivía en Gavorrano (Grosseto). “Todo esto es inaceptable” y “escándalo es la única palabra que puedo decir”.

Las siete víctimas italianas, además de Lucrezia Borghi y Elena Maestrini, fueron Valentina Gallo de Florencia, Elisa Valent de Venzone (Udine), Elisa Scarascia Mugnozza de Viterbo, Serena Saracino de Turín y Francesca Bonello de Génova, y todas ellas fueron incluidas en un programa Erasmus. Flaminio Galli, Director General de la Agencia Erasmus + Indire, expresó su “profunda amargura” por el archivo. “No se ha hecho justicia y no se ha determinado ninguna responsabilidad”, comentó, mientras que “es justo que se aclare un hecho tan dramático”.

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