En las elecciones municipales de Barcelona, Manuel Valls finaliza en 4º lugar

Era una apuesta arriesgada y él lo sabía. El ex primer ministro francés, Manuel Valls, fracasó en su intento de ganar el Ayuntamiento de Barcelona. El domingo 26 de mayo, con el 13,2% de los votos y 6 de los 41 concejales, el ex diputado de Essonne, que abandonó la Asamblea Nacional de Francia en octubre de 2018 para continuar su carrera política en su ciudad natal, ha reconocido como haber obtenido un resultado “muy alejado de sus expectativas”.

Después de insistir en su campaña por la seguridad y la lucha contra la independencia catalana, Valls quedó cuarto con su plataforma Barcelona para el cambio, apoyada por el partido liberal Ciudadanos. El partido de independencia de la Izquierda Republicana (ERC) tomó la delantera, con el 21,35% de los votos y diez concejales, justo por delante del actual alcalde cercano al partido de la izquierda radical Podemos, Ada Colau (20,7). (es decir, cinco mil votos de diferencia), pero empatados en el número de elegidos.

“¿Puede la ciudad permitirse caer en manos de los separatistas? Preguntó el señor Valls frente a sus partidarios. La respuesta de la multitud fue clara: “No”. Y aunque aseguró que “no depende” de él, podría inclinar la balanza a favor de un gobierno entre la Sra. Colau y los socialistas catalanes, que quedaron terceros. Si bien no ha dejado de describir en los últimos meses al actual alcalde de Barcelona de “populista”, debería decidir pronto sobre esta posibilidad, según su equipo de campaña.

A menudo percibido como el candidato de las élites económicas y como un recién llegado en busca de reconocimiento en España perdido en Francia, Manuel Valls ha sufrido particularmente por su participación en una manifestación por la unidad de España y contra el gobierno socialista de Pedro Sánchez. , organizado en febrero por Ciudadanos y el Partido Popular (PP, derecha), junto al partido de extrema derecha Vox.

El domingo por la noche, sin embargo, quería destacarse de las opciones del partido liberal que lo apoyó hasta entonces, asegurando que “cualquier alianza con el derecho extremo de conquistar una región o un ayuntamiento” sería para él sinónimo de “ruptura”. Total y definitivo “con su plataforma. Además, reiteró que “su compromiso con Barcelona continúa”. Para el señor Valls, su segunda vida política en España apenas comienza.

En una relación con Susana Gallardo, rica heredera de una compañía farmacéutica catalana, el ex alcalde de Evry (Essonne) prometió que “pase lo que pase”, se quedaría en Barcelona, ​​donde ahora ocupará su lugar en los bancos. Oposición dentro del consejo municipal.

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