La policía española ofrece a las mujeres jóvenes un camino seguro a casa

Durante los nueve días de fiestas en Santurtzi, en el norte de España, el ayuntamiento puso en marcha un servicio de minibuses con guardias de seguridad para que los miembros del hogar público estén seguros.

Irene y Carmen tienen 16 y 12 años, respectivamente. Esta noche hay luna llena en Santurtzi, una ciudad portuaria del norte de España, en Bizkaia, en el País Vasco, y es justo antes de las 2 de la madrugada. Las fiestas locales están en pleno apogeo, y los conciertos de los grupos EraBatera y Sidecar acaban de terminar. Es hora de que los dos jóvenes regresen a casa.

Son vecinos, y viven a pocos kilómetros del recinto del festival. Las dos, junto con varias otras niñas, están esperando que un par de policías locales las lleven a sus casas.

“No nos atrevemos a ir solos, es peligroso”, dice el mayor de los dos. Van a hacer uso de un servicio de acompañamiento nocturno que el ayuntamiento ofrece durante las celebraciones, con el objetivo de proteger a los asistentes de posibles agresiones sexuales, intimidaciones u otras situaciones de riesgo.

“Debería ser al revés. La policía debería tener más control sobre los agresores y asegurar que las calles sean más seguras, pero como eso no está sucediendo, tenemos que tener una escolta”, continúa.

Juan Núñez, jefe de la policía local de Santurtzi, dirige el primer grupo, formado por mujeres, de las cuales sólo una tiene más de 18 años. Se les lleva en un minibús de 22 plazas, que les dejará en su destino. Un guardia de seguridad acompaña a una niña hasta la puerta de su casa y espera a oír su voz a través del intercomunicador para confirmar que está a salvo en el interior. “Tenemos que asegurarnos de que estén completamente seguros y que no hayan sufrido ningún tipo de incidente de camino a su puerta.”

La operación se repite varias veces durante la noche, y el servicio se ofrece entre las 2 y las 6 de la mañana.

El servicio se puso en marcha por primera vez el año pasado. Un total de 388 personas lo utilizaron, de las cuales el 57% eran menores de edad y casi todas mujeres (97,5%). “Tengo que ir a casa con los servicios municipales”, explica Carolina, que es menor de 18 años. “Si no, mi madre no me dejará salir de noche.”

“Después de una cierta hora de la noche todo esto se vuelve loco”, dice otro usuario del servicio, en referencia a las fiestas. “La gente no sabe lo que hace y puede pasarte cualquier cosa”.

“El minibús ha facilitado mucho el trabajo”, explica el jefe del personal de seguridad. “No somos un servicio de taxis, ayudamos a la gente que se siente vulnerable.”

Las Cármenes de Santurtzi, como se conocen las fiestas locales, duran nueve días, y finalizaron el pasado fin de semana. El área de conciertos contó con la asistencia de hasta 300.000 personas en ciertas noches. “Nadie puede estar libre del riesgo de que algo suceda cuando hay tanta gente”, explica el concejal de cultura Daniel Bringas. “El primer día del evento hubo un arresto por manoseos. Pero no ha pasado nada más desde entonces.”

El minibús realiza alrededor de siete viajes al día. Una joven ha utilizado el servicio todas las noches, porque, según ella, tiene que usar “calles sin luz” para llegar a casa.

“Estás haciendo lo correcto al tomar el autobús, de esa manera no pasarás por lo que yo pasé”, dice una mujer de 34 años, que opta por no dar su nombre ni detalles del incidente que le ocurrió en la cercana Barakaldo.

Cuatro jóvenes de 22 y 23 años caminan a casa solos, a casi las 3 de la madrugada. No han optado por la asistencia en el viaje. “No creo que nos pase nada”, dice uno de ellos, ofreciendo su opinión sobre el servicio. “Es genial porque últimamente te enteras de cosas terribles que les pasan a las chicas.”

“No estamos tratando de establecer un modelo para nadie”, dice el jefe del equipo de seguridad, pero la realidad sugiere lo contrario. El programa se ha puesto en marcha en Sestao y Leioa, que también se encuentran en Bizkaia. Y en el sur de la provincia de Cádiz, el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera contrató los servicios de la misma empresa de seguridad utilizada en Santurtzi en el verano de 2018, para ofrecer el mismo esquema para sus fiestas de mayo. Un total de 233 mujeres optaron por ser acompañadas a sus hogares.

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